Y casi se oye el eco de los pasos que no se sabe a dónde van. Son pasos dobles, pasos más firmes y pasos cortitos de un niño que ya no entiende nada. Los firmes...son sólo apariencias. Mostrar fortaleza cuando no la hay es algo que todas las madres sabemos hacer. A veces...preferiríamos la sordera y la ceguera de un hijo para que nos permitiera tener momentos de debilidad que no conllevaran mayores consecuencias.Aún así, continuaremos. Sólo cabe esperar que al final de ese camino que ya resulta interminable haya algo reconfortante.
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