
Muchas veces, por las distintas experiencias que nos ha tocado vivir, inconscientemente olvidamos ciertos episodios de nuestras vidas. Es como si una nube se colocara justo delante de esos momentos, buenos, malos o regulares y nos distanciara aún más de lo que el tiempo por sí solo se encarga de alejarnos. Esa armadura que te permite seguir adelante sin que ningún recuerdo haga volver la vista atrás. Nos sentimos fuertes, podemos avanzar, todo quedó atrás.
Hoy, es uno de esos días en los que una especie de Flash Back me ha devuelto muchos de los recuerdos que dejé atrás hace años, quizás por supervivencia, quizás por miedo a no poder superarlos, ayudé y mucho a que mi mente borrara todos y cada uno de los recuerdos que tenía de una etapa de mi vida muy concreta.
Qué curiosa es la vida. Hoy cuando definitivamente se rompían todos los lazos con esa etapa de mi vida, años después, han vuelto, sin que nadie los llame. Han venido, se han instalado de nuevo en mi mente y hoy sé, que conmigo morirán.
Los recuerdos dejaron paso en su momento al dolor de las consecuencias de esos recuerdos y al final...solo al recuerdo del dolor...luego al recuerdo del recuerdo de ese dolor...y esos recuerdos iniciales quedaron escondidos en una parte muy recóndita de mi mente. Me fabriqué otra vida, otros recuerdos y por supuesto...acarreé con sus correspondientes alegrías y desgracias.
Es bueno recordar. Ha pasado el tiempo, me siento diferente, ni siquiera entiendo cómo pude vivir eso, como pude permitirlo, me siento ajena a esa experiencia y al mismo tiempo siento una profunda ternura al ver, ahora desde fuera, todos los acontecimientos y mi modo de afrontar aquella situación.
Duele.
Desgarra.
Hoy, es uno de esos días en los que una especie de Flash Back me ha devuelto muchos de los recuerdos que dejé atrás hace años, quizás por supervivencia, quizás por miedo a no poder superarlos, ayudé y mucho a que mi mente borrara todos y cada uno de los recuerdos que tenía de una etapa de mi vida muy concreta.
Qué curiosa es la vida. Hoy cuando definitivamente se rompían todos los lazos con esa etapa de mi vida, años después, han vuelto, sin que nadie los llame. Han venido, se han instalado de nuevo en mi mente y hoy sé, que conmigo morirán.
Los recuerdos dejaron paso en su momento al dolor de las consecuencias de esos recuerdos y al final...solo al recuerdo del dolor...luego al recuerdo del recuerdo de ese dolor...y esos recuerdos iniciales quedaron escondidos en una parte muy recóndita de mi mente. Me fabriqué otra vida, otros recuerdos y por supuesto...acarreé con sus correspondientes alegrías y desgracias.
Es bueno recordar. Ha pasado el tiempo, me siento diferente, ni siquiera entiendo cómo pude vivir eso, como pude permitirlo, me siento ajena a esa experiencia y al mismo tiempo siento una profunda ternura al ver, ahora desde fuera, todos los acontecimientos y mi modo de afrontar aquella situación.
Duele.
Desgarra.
Pero hoy es hoy...estoy viva...fuerte y consciente de que aunque en algún momento olvide...todo lo que viva me acompañará siempre.
CARPE DIEM.
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